Como dice "Coco Chanel: No existen mujeres feas, sino mujeres mal arregladas" , piense!
miércoles, 16 de abril de 2014
Como dice "Coco Chanel: No existen mujeres feas, sino mujeres mal arregladas" , piense!
martes, 15 de abril de 2014
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domingo, 13 de abril de 2014
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Autor de más de una docena de libros que han sido traducidos a más de diez idiomas, ha tenido una enorme influencia con su pedagogía que vincula la oración con la vida concreta, especialmente, con la vida de matrimonio.Aunque mágica, la palabra felicidad no deja de ser una palabra equívoca. En realidad nadie es feliz, completamente feliz. Puede haber momentos de éxtasis o exaltación y en esos momentos parece que se ha llegado a la plenitud de la felicidad; pero ¡vana ilusión!, son momentos efímeros, fugaces. Puede haber ráfagas de felicidad, copas de alegría, pero ¿la' felicidad misma? No. Lo que aborta la felicidad e! s el sufrimiento, y aquí podemos establecer una ley de proporcionalidad; cuanto más sufrimiento, menos felicidad; cuanto menos sufrimiento, más felicidad. «El arte de ser feliz» enseña a eliminar o aminorar cualquier sufrimiento y, por este camino, enseña no a ser feliz, pero sí a ser más feliz. He ahí el arte. Un hombre que sufre enfermedad o dolor físico, ¿puede ser feliz?Se puede decir que cualquier dolor corporal ya ha sido eliminado con las medicinas modernas. Pero, ¿y la enfermedad? El problema de la enfermedad no es la perturbación biológica sino la resistencia mental que tiene la angustia. La angustia es el peor aguijón de la enfermedad. Un enfermo inundado de una gran paz es un enfermo feliz. Este libro enseña precisamente eso: arrancar a la enfermedad su peor aguij&! oacute;n que es la angustia. Transformar la enfermedad en la «hermana enfermedad» y hacer del enfermo un «enfermo feliz». He ahí el arte. Hoy en día vivimos pensando en tener éxito ¿Cómo prepararnos para aceptar el fracaso?Es verdad. Estamos inmersos en una sociedad excesivamente competitiva en la que el más fuerte, el más audaz, el más creativo se lleva la palma en una lucha sin cuartel. Por todos partes se oye el grito romano «ay de los vencidos», es decir, «ay de los fracasados». En esta sociedad no hay lugar para los fracasados; ellos son eliminados con crueldad y sin compasión. Usted me pregunta: ¿cómo aceptar el fracaso sin derrumbarse? Francamente no lo sé; o mejor, lo veo imposible. Tal vez, tan sólo en el espíritu de fe y abandono en Dios, podría suav! izar el golpe y ayudarlo a mantenerse de pie. Sin fe es inevitable caerse de espaldas, hecho pedazos. Hay gente que cree que el hombre se tortura con angustias y obsesiones porque piensa demasiado.No porque piensa demasiado sino porque da vueltas en su mente, e inútilmente, a hechos consumados y episodios tristes. Y de tanto dar vueltas en su cabeza a sucesos tristes de la vida, las personas se hacen temperamentalmente tristes. Los hechos que no tienen solución o la solución no está en nuestras manos ¿para qué darles vueltas en la mente? Hay que dejarlos en manos de Dios. ¿Por qué cree usted que tenemos tanto miedo a que los años se nos pasen y la muerte nos sorprenda sin haber vivido? ¿Cuál es su respuesta a los que temen la muerte?Es un sentimiento hondo, casi siempre inconsciente pero real: se les van pasando los años y están aproximándose al ocaso de la vida. No les falta nada. Por tenerlo todo, hasta tienen salud fisica y mental, pero están dominados por la sensación de que les falta todo. Si les preguntamos por la razón de su vivir, responderán que no la tienen. Es el vacío, la oscura sensación de que se les va la vida sin haberla vivido. Su existencia no ha sido gratificante. ¿Respuesta a los que temen la muerte? No es fácil responder. Es un fenómeno de gran complejidad. Ese temor, para los que no tienen fe, participa del «horror vacui», horror al vacío. Desde luego es un temor irracional: se debería pensar mil veces en la ley universal de que lo que comienza, acaba, ley respetada por todos los seres de la creación, excepto por el hombre. Al igual que aprendemos a leer, escribir... ¿tenemos que aprender a ser felices? ¿Depend! e de nosotros o de las circunstancias que nos toque vivir?En la época prehumana, los animales no se hacían problemas para vivir. Todos sus problemas los encontraban solucionados mediante mecanismos instintivos con los que resolvían, casi mecánicamente, sus necesidades elementales. Los animales no pueden ser más felices de lo que son. No tienen problemas. No se aburren. El hombre, en cambio, desde que sale a la luz, todo son problemas: tiene que comenzar a respirar, alimentarse, a andar, a hablar... y así, a lo largo de los años, y hasta la muerte, su existencia es un eterno aprender a vivir y ser felices. Es verdad que hay personalidades genéticamente proclives a la tristeza, otras a la alegría. También es verdad que ciertas circunstancias de la vida pueden favorecer u obstaculizar la dicha del vivir. Pero es el lector mismo quien tiene que poner en práctica lo! s medios de autoliberación que el libro entregará y, en un proceso de progresiva superación del sufrimiento humano, avanzar paulatinamente hacia la tranquilidad de la mente, la serenidad de los nervios y la paz del alma. En la actualidad disponemos de muchos medios materiales, avances tecnológicos... pero la gente parece más individualista, nerviosa, dispersiva, en una palabra, menos feliz. ¿Tendremos que huir a una isla desierta para ser felices?Efectivamente, la sociedad moderna es asesina, digamos así, porque acaba por desintegrar lo más sagrado del hombre que es la unidad interior y la estabilidad emocional. Y por ahí sobrevienen la dispersión, el estrés, y podemos aproximamos peligrosamente hacia la depresión, y todo esto en medio de la sensación generalizada de desasosiego. Para salvamos de una sociedad tan desestabilizadora no necesita! mos retiramos a una isla solitaria. Pero tampoco se nos va a regalar la dicha de vivir como un presente de Navidad. El lector tendrá que someterse a un próceso de autoliberación siguiendo las pautas del libro. Usted da mucha importancia a la oración, ¿necesita de ella para vivir con alegría?Pienso absolutamente que el trato de amistad y la relación personal con Dios favorece enormemente, casi decididamente, la libertad interior, la ausencia del miedo y la alegría de vivir. Además sospecho que la oración y la actitud de abandono son el único camino de la paz profunda. De todas maneras pienso que los golpes rudos de la vida nos despedazarán inevitablemente si Dios está totalmente ausente del corazón. Y si no tienes fe ¿puedes ser igualmente feliz?Comprendo que puede haber h! ombres y mujeres completamente agnósticos e igualmente felices. Pero esto por excepción. El hombre, sin fe, tiene que sentir un gran vacío, allá, en la última soledad del ser, en aquel pozo infinito que sólo un infinito puede llenar. En todo caso, todas las reflexiones y orientaciones que entrega «El arte de ser feliz» van dirigidas a los que no tienen fe o la tienen débil. |
sábado, 12 de abril de 2014
CARTIER: EL JOYERO DE LOS REYES
Pinchar fotos para ampliar
Por: Gemma Piñana
Mónica Belucci
Alberto de Mónaco y el presidente de Cartier
Juliette Boniche
Agatha y su hija Cósima
Collar
Broche
Tiara
Con una inauguración de lujo, como corresponde a la marca y a la casa, el Grand Palais de París muestra la exposición “Cartier. El Estilo y la Historia”, desde el pasado 4 de diciembre al próximo 16 de febrero de 2014. Una sucesión de diseños de joyas que han lucido los grandes de la realeza, la nobleza, la burguesía y las grandes artistas. Cartier es por encima de todo lujo, joyas y buen gusto, no en balde a Cartier le llamó “joyero de reyes y rey de los joyeros” nada menos que el rey Eduardo VII de Inglaterra.
En la inauguración de la muestra estuvieron, entre otros personajes relevantes, el príncipe Alberto de Mónaco o las actrices Juliette Binoche y Mónica Bellucci.
La exposición ha sido organizada por los Museos Estatales de Francia y el patrocinio de la sociedad Vranken-PommeryMonopole. El recorrido de la exposición comprende grandes y significativas joyas de Cartier, así como cuadros, fotografías y documentos de archivo, con la significación de algunos de sus grandes piezas y clientes.
La gran casa de joyas Cartier ha diseñado piezas que hoy figuran en lo mejor de la historia de la joyería, de los objetos de arte y de las denominadas artes decorativas, tanto en diademas, tiaras, collares, pulseras, brazaletes, anillos, sortijas, relojes, objetos de adorno… Sus creaciones van desde el clasicismo al exotismo, pasando por la geometría y el estilo moderno junto a alguna pieza extravagante y deslumbrante. Su evolución es una puesta a punto en la sensibilidad de los creadores de cada generación, siguiendo el gusto refinado de los elegantes en la sociedad. Cartier es una definición de estilo y de evolución adaptándose al tiempo. Los estilos Nouveau y Decó figuran entre los períodos más brillantes y significativos.
El éxito de la casa Cartier, fundada en 1847 por Louis-François Cartier (1819-1904), y seguido por sus hijos, radica en su virtuosismo para saber hacer un estilo muy reconocible y querido por una alta clientela que permanece a través de décadas. Sus creaciones de lujo refinado a la francesa eran el deseo de las cortes reales, imperiales y de la alta sociedad de la fortuna, el arte y el espectáculo.
Entre sus célebres clientes, además de la familia real inglesa, figuraron la reina Victoria Eugenia de España, María Bonaparte, la duquesa de Windsor, la princesa Gracia de Mónaco, la maharaní de Patiala, Daisy Fellowes o las actrices María Félix y Liz Taylor. Como diría una chica de las tiras cómicas de Kiraz: “el amor de un hombre a una mujer, se mide por las joyas que regala”.
La Fundación Thyssen Bornemitza en Madrid ya hizo una excelente exposición de las joyas de Cartier –cerca estaba Simoneta Gómez-Acebo, que trabaja para la marca en España- sin bien la que ahora se exhibe en París es más rica aún en contenidos. Desde sus comienzos en el Boulevard des Italiens en París a la mismísima place Vandome de hoy, Cartier ha irradiado su arte desde la capital francesa y muchas de sus piezas figuran en los museos de joyas o artes decorativas.
La exposición ha sido organizada por los Museos Estatales de Francia y el patrocinio de la sociedad Vranken-PommeryMonopole. El recorrido de la exposición comprende grandes y significativas joyas de Cartier, así como cuadros, fotografías y documentos de archivo, con la significación de algunos de sus grandes piezas y clientes.
La gran casa de joyas Cartier ha diseñado piezas que hoy figuran en lo mejor de la historia de la joyería, de los objetos de arte y de las denominadas artes decorativas, tanto en diademas, tiaras, collares, pulseras, brazaletes, anillos, sortijas, relojes, objetos de adorno… Sus creaciones van desde el clasicismo al exotismo, pasando por la geometría y el estilo moderno junto a alguna pieza extravagante y deslumbrante. Su evolución es una puesta a punto en la sensibilidad de los creadores de cada generación, siguiendo el gusto refinado de los elegantes en la sociedad. Cartier es una definición de estilo y de evolución adaptándose al tiempo. Los estilos Nouveau y Decó figuran entre los períodos más brillantes y significativos.
El éxito de la casa Cartier, fundada en 1847 por Louis-François Cartier (1819-1904), y seguido por sus hijos, radica en su virtuosismo para saber hacer un estilo muy reconocible y querido por una alta clientela que permanece a través de décadas. Sus creaciones de lujo refinado a la francesa eran el deseo de las cortes reales, imperiales y de la alta sociedad de la fortuna, el arte y el espectáculo.
Entre sus célebres clientes, además de la familia real inglesa, figuraron la reina Victoria Eugenia de España, María Bonaparte, la duquesa de Windsor, la princesa Gracia de Mónaco, la maharaní de Patiala, Daisy Fellowes o las actrices María Félix y Liz Taylor. Como diría una chica de las tiras cómicas de Kiraz: “el amor de un hombre a una mujer, se mide por las joyas que regala”.
La Fundación Thyssen Bornemitza en Madrid ya hizo una excelente exposición de las joyas de Cartier –cerca estaba Simoneta Gómez-Acebo, que trabaja para la marca en España- sin bien la que ahora se exhibe en París es más rica aún en contenidos. Desde sus comienzos en el Boulevard des Italiens en París a la mismísima place Vandome de hoy, Cartier ha irradiado su arte desde la capital francesa y muchas de sus piezas figuran en los museos de joyas o artes decorativas.
viernes, 11 de abril de 2014
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Con dignidad y muy mujeres | Tras su fundación en los Estados Unidos, llevada a cabo por Brenda Sherman, Miss Georgia, se ha lanzado en México el programa de Red Mision (www.redmision.org), Pure Fashion, que busca «formar en los valores a niñas y adolescentes a través de la moda». Al evento asistieron personalidades importantes, como Bibi Gaytán, actriz de renombre en el país azteca, que fue la conductora del evento. Las jóvenes desfilaron delante de un nutrido grupo al ritmo de canciones llenas de buen ritmo. En las palabras de presentación, Mariana Lorenzo, directora nacional, se hacían unos interrogantes que se clavan en los corazones de todos, especialmente de la mujer: «¿De qué se trata ser mujer? ¿Cómo se debe uno vestir, comportar y hablar para poder gustar, atraer, agradar? ¿Cómo “estar a la moda” sin traicionar los propios ideales, sin debilitar las propias convicciones, sin denigrar la propia dignidad?». Una respuesta a estas dudas, no siempre fáciles en medio de un mundo que avanza en dirección contraria, es lo que Pure Fashion desea aportar: «Las jóvenes que se unen a Pure Fashion –continúa Mariana Lorenzo– encuentran que su grandeza no se mide en kilos, en centímetros o pulgadas, tampoco en marcas adheridas a las prendas. Ni siquiera en cómo se ven comparadas con las modelos o las maniquíes de revista». Créanme, este evento es una increíble oportunidad. Miren lo que dice su página web: «A lo largo de un año de talleres y actividades complementarias, las jóvenes aprenden todo aquello que las Top Models actuales tienen que saber: moda, tendencias, maquillaje, peinados, pasarelas, etc.; pero con el valor agregado de buscar mantener la dignidad de la mujer por encima de todo». ¿No creen que vale la pena? En medio de un mundo que se dedica a hacer mucho ruido y que nos impulsa a todo lo que signifique placer al alcance de tu mano, Pure Fashion representa un gran paso en la evangelización de ese mundo de las pasarelas en donde, por fin, se ve menos la carne y más a la mujer. |
jueves, 10 de abril de 2014
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| “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, según el conocido título de Gray. Diferencias planetarias al margen, ellos y nosotras convivimos en la Tierra con muchos puntos en común y algunos en franca diferencia. Aprovechando que la alegría cotiza al alza y que hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, el sentido del humor también merece una reflexión. Sí, sí, el humor es algo muy serio. Tanto, que neurocientíficos de la Universidad de Stanford afirman que es necesario el largo viaje entre Marte y Venus para comprobar la diferencia con que ellos y ellas perciben el mundo. Aunque alguien pueda tomarlo a broma, la explicación aparece, tal cual, en la revista científicaProceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Hombres y mujeres usan de forma distinta el cerebro para percibir y apreciar el humor. En primer lugar, la apreciación del humor supone percibir una incongruencia, para lo que son necesarias varias estructuras de la corteza cerebral, la capa “fría” del cerebro que integra y analiza. Ahí, en las zonas implicadas en el procesamiento del lenguaje, las que participan en la comprensión semántica de lo coherente, no se aprecian diferencias entre sexos. Los gráficos de PNAS muestran cómo se “iluminan” las mismas zonas cuando se les presenta durante seis segundos un chiste dibujado, otro después de pocos segundos, y así sucesivamente. Incluso no hay diferencias en lo que encuentran divertido los hombres y las mujeres. Por tanto, la respuesta al humor presenta características universales. | |
| En lo que son diferentes | Ahora bien, las mujeres activan regiones específicas del cerebro en mayor extensión que los varones cuando se les presenta un estímulo humorístico. La estrategia femenina, que tanto desconcierta a los hombres, tiene siempre y para todo un paso adicional por el lado derecho de la capa “caliente” del cerebro. El sentimiento de diversión, o de tedio, o incluso malestar, requiere estructuras subcorticales, de la segunda de las tres capas concéntricas. Es ahí, en el sistema límbico, donde los pensamientos se tiñen del color de la emoción. Y se tiñen con dopamina, que en ellas se fabrica en más o menos cantidad según el grado emotivo y así confiere la correspondiente intensidad humorística a un chiste. Para los hombres no cambia la cantidad de tinte emotivo: basta el conocimiento “a secas”. Pero eso sí, para ambos lo chistoso es gracioso. |
| Lo específico se confirma en el día a día | Menos tensión y más alegría Esa misma diferencia de estrategia cerebral, ese paso obligado para el cerebro femenino por el terreno de las emociones, es lo que suele producir el desconcierto mutuo ante la descripción de “¿por dónde se va a tal sitio?”. Ella dirá: ve hacia arriba, hasta la tienda de bolsos que hace esquina; y gira a la derecha, hasta llegar a la casa de tejado verde. Él se limitará a medir en metros o kilómetros, hacia el norte o el sur… Siempre hemos sabido que ellos suelen tener más sentido de la orientación espacial. Gracias a las neurociencias sabemos por qué. Un equipo de investigación en neuroimagen, compuesto por alemanes, canadienses y suizos, estudió qué ocurre en el cerebro de unos y otras mientras realizan una actividad de rotar mentalmente objetos geométricos en tres dimensiones. Sus conclusiones aparecieron en la revista científica Neuropsychologia. Las mujeres utilizan los dos hemisferios para casi todo, mientras que los hombres usan predominantemente uno: el lenguaje a la izquierda y la habilidad visual-espacial a la derecha. En el derecho de la mujer el terreno que emplea para el lenguaje compite con la orientación espacial. La estrategia masculina es de “construir” manipulando mentalmente el objeto, a fin de reorientarlo en el espacio (lado izquierdo); la femenina es más de “recuerdo y reconocimiento” (el derecho). Para ir hacia Venus él necesita planos interesterales; ella, con un par de detalles de los que conmueven irá y volverá de Venus a Marte sin perderse. Bien comprendida y aplicada en la vida cotidiana, la investigación neurocientífica supone una gran ayuda para armonizar las relaciones personales entre hombres y mujeres. Por extensión, un buen uso de este conocimiento favorece unas relaciones sociales menos tensas: con más alegría y sentido del humor. |
miércoles, 9 de abril de 2014
| El diseño de la moda y sociedad |
Definiciones:
Diseño – es el proceso previo de configuración mental “pre-figuración” en la búsqueda de una solución en cualquier campo.
Moda – es una elección o un mecanismo regulador de elecciones realizadas en función de unos criterios de gusto.
Sociedad - es el conjunto de individuos que comparten fines, conductas y cultura, se relacionan interactuando entre sí, cooperativamente, para formar un grupo o una comunidad.
La moda
La moda femenina es un producto de la publicidad sexista, tiende a reproducir la doble moral sexual que permanece en nuestro ambiente socio-cultural, el hombre tiene el lugar central en torno al cual gira la mujer. A nivel de las relaciones sociales se observa un trato desigual entre hombre y mujeres, existe un trato preferencial a los hombres que se traduce en el hecho de gozar de un mayor número de libertades y oportunidades de desarrollo.
La participación de la mujer es restringida en contextos de desarrollo profesional, educativo y de esparcimiento. La publicidad sexista repasa los modelos sexuales que están basados en estereotipos formados por las diferentes instancias socializantes como la familia, la escuela, el grupo de amigos, etc., son reforzados por la influencia de los medios intensivos de comunicación.
La moda femenina se presenta como un conjunto de mensajes enmarcados en campañas publicitarias que difunden el estereotipo de la mujer sensual y seductora, funciona como modelo identificativos de millones de mujeres que buscan un acercamiento a esta imagen por medio del consumo de las mercancías y servicios que a través de esa imagen se promueven. El poder y la influencia sobre los medios masivos de comunicación sobre el comportamiento humano se comprueban en el fenómeno psicosocial de la moda, que dicta las reglas del juego en materia del “buen vestir”, orientando la conducta de consumo de grandes capas de la población.
Por ser la moda el resultado de un conjunto de campañas publicitarias que difunden imágenes del hombre y la mujer en donde el modelo predominante es el de la mujer atractiva y sensual, su acción se rodea de una aureola sexual. El uso de la mujer como objeto sexual se encuentra de manera explícita en los contenidos de los mensajes comerciales que contribuyen a crear una imagen predominante de la mujer, es literalmente vendida al formar parte de las etiquetas de diversos artículos de consumo. La sexualidad es parte de las características sobresalientes que rodean las últimas creaciones o “gritos de la moda”.
La expresión de la sexualidad es parte de los ingredientes utilizados por una publicidad que busca garantizar su consumo en el marco de una atmósfera sociocultural, represora de lo sexual, pero que por otro lado, permite su estimulación a través de la publicidad, los mensajes destacan a través de las imágenes, las características sexuales secundarias de la mujer para placer del hombre.
Moda y sociedad
La moda en general, enfocada bajo una perspectiva macrosocial, se presenta como un fenómeno psicosocial, en tanto que sus repercusiones afectan a la sociedad en un conjunto. De los efectos que puede destacarse como producto de los intentos por estar a la moda, es que el esfuerzo de millones de individuos por “estar al día” trae consigo una serie de gastos que afectan a una economía familiar cada vez más debilitada por la crisis económica que caracteriza en inicio de la década de los noventas y que afecta a amplios sectores de la población.
Es evidente que los efectos de cualquier moda, sea femenina o masculina, rebasan el ámbito de lo individual y lo familiar y se sitúan como un fenómeno social que influye en la población en su conjunto. La moda se constituye como un problema psicosocial que afecta a la población en general, en tanto que se estimula el consumo de artículos inútiles que vienen a satisfacer pseudo-necesidades, por encima de verdaderas necesidades en el contexto de una economía de crisis.
La moda como fenómeno social que afecta al conjunto de la población, alcanza en la población masculina que se muestra a su vez susceptible a la manipulación de la publicidad. Por ello, la moda no es exclusiva de las mujeres ya que abarca a la sociedad en su conjunto.
Al analizar las características que presenta el proceso de socialización actualmente, en sus diferentes instancias (familia, escuela, grupo de amigos, medios masivos de comunicación, etc.), se puede observar que comparten un denominador común que es el desarrollo de una ideología individualista y comparativa que acompaña todo el desarrollo psicosocial de los individuos. Desde la infancia se estimula la competencia al premiar al infante que se porta bien y castigar al que se porta mal, al provocar la competencia entre los niños para ver quien termina más rápido determinada actividad, lo cual genera rivalidad y ánimos de confrontación, en lugar de actitudes solidarias y de colaboración.
Esta competencia entre unos y otros continúa a lo largo de todas las etapas del desarrollo psicosocial, una fuerte ideología individualista que genera a su vez toda una serie de sentimientos negativos: aislamiento, inseguridad, frustración, etc., al no poder ganar siempre y sobre todo un vacío interior que es causa de sufrimiento para millones de personas que experimentan la enorme contradicción de vivir en la era de los medios masivos de comunicación, que permitan comunicarse a cualquier parte del mundo, pero se experimentan dificultades de comunicación a nivel interpersonal, al grado de que algunos autores mencionan que vivimos en la era de la incomunicación interpersonal.
Este vacío interior producto del conjunto de mecanismos de defensa psicológicos, creados para estar a salvo de esa sensación de amenaza que produce la presencia del otro, permite una creciente influencia de los medios masivos de comunicación, que presentan modelos de identificación a través de las campañas publicitarias que ponen “de moda” determinada imagen femenina o masculina, logrando con ello crear una necesidad de identificación que propicia el acto compulsivo de compra de determinados artículos para asemejarse a la imagen estereotipada que presentan las figuras “de moda”.
Acercándose al fenómeno de la moda femenina desde una perspectiva científica, implica desarrollar un postura crítica frente a la misma en la que se determine si sus efectos son o no benéficos para determinada sociedad. La moda al actuar sobre el conjunto de la población afecta comportamientos colectivos, orientando los mismos al consumo de determinadas mercancías (por lo regular etiquetas con altos precios por aquello de la oferta y la demanda), muchas de las cuales no representan la satisfacción a una necesidad real, sino más bien se dirigen a satisfacer pseudo-necesidades creadas ex-profeso a través de una publicidad reiterada en los medios masivos de comunicación y en medios impresos, que busca lograr la respuesta esperada del receptor.
Por ello, la moda independientemente de ser un fenómeno social, responde a intereses particulares de aquel sector social ligado en forma directa a los medios de producción, es decir, a los fabricantes de los productos “de moda”.
El fenómeno de la moda, sea masculina o femenina, es todo un proceso bien planificado de manipulación social en el cual participa un conjunto de profesionales faltos de ética a quienes no les interesa la repercusión social que esta tenga. La esencia de la existencia de la moda es la ganancia lograda a través de la manipulación de sentimientos, deseos, fantasías e impulsos de toda naturaleza, sin importar la frustración que se provoque en aquellos que no tienen la capacidad adquisitiva para adquirir determinados productos.
Respecto a la comunicación social, la moda tiene una importante carga simbólica en materia de erotismo, autoestima, seguridad y relaciones de poder.
Otros tópicos que alcanzan dimensiones considerables en el tejido estriado son las relaciones vestimenta-clase social y moda-estética, la primera como signo de pertenencia a determinado estrato y la última señalando el modo en el que a partir de los cánones de belleza se crean prendas al servicio del arquetipo estético imperante.
Así pues, la moda participa en la dinámica social como elemento enajenante de todo un potencial humano, donde la riqueza de la personalidad psicológica de los individuos cede en importancia a la apariencia, (“la primera impresión es lo que cuenta”). Se evalúa la imagen al considerarla “moderna o anticuada”, degenerando a los individuos en una relación cosificante al ubicar a las personas como cosas, o adornos, en los cuales importa más su imagen que su personalidad. Dicha enajenación de las relaciones interpersonales se complementa con la personificación de los objetos:
En el primer nivel de enajenación, las personas son tratadas como cosas y apreciadas en función de los objetos que traen consigo y / o que giran al alrededor de ellos: no interesa el potencial humano, sino el valor de los objetos de ese portador.
En el segundo nivel, el contenido del potencial afectivo de cada persona es canalizado hacia un objeto, artículo y / o instrumento ante la imposibilidad de realizarlo en el terreno de las relaciones interpersonales, por el vacío efectivo que produce la formación psicosocial en extremo individualista.
El fenómeno social de la moda se presenta en el contexto de un “clima psicológico” caracterizado por la existencia de una crisis de identidad por parte de amplios sectores de la población. En el proceso de socialización (desarrollo del individuo como tejido liso en lo estriado de la sociedad). Cada individuo atraviesa por diferentes etapas en las que se encuentran identificación con modelos específicos, provenientes de figuras significativas que pueblan su entorno inmediato.
En una sociedad industrializada la presencia de los medios masivos de comunicación provoca efectos psicosociales en el desarrollo de la personalidad de los individuos. La presencia de televisores en cada casa-habitación es un fenómeno social que debe ser abordado con mayor amplitud en la investigación científica. Su diario accionar produce identificaciones efímeras con figuras que surgen y desaparecen con frecuencia sospechosa, moldeadas por la publicidad, pero que, por su carácter comercial, desaparecen al poco tiempo para que su lugar sea tomado por una nueva figura “de moda”.
En los niños la influencia de la televisión es más poderosa puesto que se encuentran en un etapa de desarrollo psicosocial caracterizada por un alto aprendizaje de los eventos que acontecen en su medio ambiente, dentro del cual, la televisión tiene presencia predominante.
En el caso de los adolescentes, se les considera como uno de los públicos más susceptibles y maleables utilizados por la publicidad, precisamente por encontrarse en esa etapa de búsqueda de modelos de identificación.
La crisis de identidad que experimenta el público adolescente, y que se prolonga en varios casos, es el abono que prepara el terreno para el trabajo de la publicidad, que ofrece imágenes estereotipadas como modelos de identificación a las grandes masas.
Al rebasar las fronteras de los países, la moda se presenta como un acto de penetración cultural proveniente sobre todo de los países con alto grado de desarrollo, y a través de la cual, se modifican las costumbres, hábitos, valores y en consecuencia se moldea el comportamiento social.
En la ropa interior, por ejemplo, que es un símbolo elocuente de cómo la sociedad se representa a sí misma, de su erotismo y de sus modos de relación, podemos leer cómo los seres humanos hemos ido evolucionando a lo largo del tiempo.
La aparición del corpiño fue un hecho significativo: esa pieza significó la emancipación de la mujer, no sólo en su rol social, sino también en lo que concerniente a su organismo, dado que en el siglo XIX vivían prisioneras de un corsé que les generaba trastornos emocionales y, por supuesto, físicos. Otro hito importante fue, a partir de la posguerra, la utilización de fibras sintéticas en la producción de la ropa interior en Estados Unidos. Por ejemplo, los pantys reemplazaron a las medias de seda que eran privativas y además antiestéticas.
Los medios masivos educan a grandes auditorios en el desarrollo de una ideología de conformidad con el status quo, de tal forma que contribuyen a de uniformar pensamientos, valores y, sobre todo, comportamientos de las grandes masas.
Gustos, estilos de vida y convicciones finalmente determinados por la moda. ¿De verdad somos tan libres como creemos?
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